miércoles 23 de julio de 2008

Reducción de estómago - No gracias

En una de la páginas que frecuentemente visito, adelgazar, hay un apartado que trata sobre las operaciones de obesidad, reducciones de estómago y demás técnicas. Allí las chicas, y algún chico, cuentan sus experiencias con la operación y como bajan de peso después de la misma. Hay algunos casos que no consigo entender, personas que pesan entre 100 y 110 kilos que se someten a la operación; no se por que se recurre a algo tan drástico como una cirujía cuando son pesos que no son tan desorbitados, tal vez hayan probado toda clase de dietas y no le haya funcionado ninguna pero sigo sin entenderlo.
Conozco casos de personas que pesaban más de 200 kilos, éstos si que son casos extremos. Creo que mi frustración/problema es el siguiente: yo peso más que muchas de las personas que se han operado y nunca me he planteado una operación, se que es difícil perder 70 u 80 kilos que es lo que tengo que perder pero no es imposible, se que puedo hacerlo y lo voy a hacer; en otra ocasión ya adelgacé 50 kilos con mi fuerza de voluntad, ¿porqué no voy a poder ahora? claro que sí. Si es verdad que estas personas cuentan sus casos y son casi increíbles, alguien perdió en su primer mes después de la operación 15 kilos, ¡¡en un mes!! bueno, tal vez yo no haya perdido 15 kilos (solo tomando líquidos) pero he perdido más de 6 kilos (comiendo casi de todo).

A parte de todo esto creo que hay otro problema, y hablo porque tengo un caso muy muy cercano que pesando muchísimos kilos se operó, y es que los que somos obesos o lo hemos sido tenemos un problema con la comida y cuando pasan algunos años después de la operación y el estómago cada vez es más grande se vuelve a comer mal, dulces y demás cosas y se vuelven a coger un montón de kilos. La persona que yo conozco después de perder casi 150 kilos (tremendo) engordó casi 30 y se vio obligado de nuevo a hacer dieta porque la báscula seguía subiendo e ingiriendo al día unas 5000 calorías.

Con esto no quiero decir que todos los que se han operado tras unos años vayan a recuperar lo perdido sino que pasado un tiempo de la operación, cuando se come de todo, hay que tener cuidado porque no sabemos comer, nos encanta la comida y es nuestro vicio, nuestra droga y nos da una "falsa" felicidad y quien ha sido adicto a algo lo es toda su vida. Yo soy ex fumadora y lo seré siempre, jamás me volveré a poner un cigarro en la boca porque empezaré de nuevo, mi madre en las bodas se fuma un cigarro, yo no puedo hacer eso porque soy ex adicta; pues lo mismo pasa con la comida, la dificultad es que tenemos que seguir comiendo por necesidad para vivir pero nuestro problema es que vivimos para comer y no comemos para vivir.

Desayuno: Zumo de pomelo (48 cal)
Media mañana: Sandwich de pavo y tomate (180 cal)
Comida: Judías verdes + huevo + yogurt (225 cal)
Merienda: Manzana (53 cal)
Cena: Hamburguesa ecológica + pepino (120 cal)

Total: 626 calorías